• Importancia de la Podología sobre el Rendimiento en el Ganado Vacuno de Carne

  • La pedicura y podiatría se encargan de los procedimientos terapéuticos que tratan las enfermedades del pie. Los tratamientos rutinarios que se realizan desde hace décadas en el ganado vacuno lechero, adquieren cada vez más importancia en el ganado extensivo por sus repercusiones económicas a diferentes niveles.

  • Miguel Ángel García Rodríguez. Veterinario.
    SERVET LEDESMA S.L.P.
    miguel@servetledesma.es
  • Tradicionalmente, los cuidados del pie en el ganado vacuno se llevaban a cabo exclusivamente en los animales de trabajo, es decir, las vacas y bueyes utilizados en las labores del campo (trilla, arado, tiro de carros, etc.), para las que eran herrados sistemáticamente. Una vez se impuso la mecanización de todas estas labores, la necesidad de estos cuidados desapareció de una parte importante de este sector, restringiéndose casi exclusivamente al ganado vacuno lechero y  a los animales de “deporte”.

    Si bien en el ganado lechero las causas de los diferentes problemas que afectan al pie están bien identificados y cuantificados, no sucede lo mismo con el ganado extensivo de carne, sencillamente porque no gozan de la misma atención. La pedicura y la podiatría en las granjas de leche se han convertido ya en algo rutinario por su necesidad, ya que las vacas cojas suponen un importante descenso en el rendimiento económico de la explotación; sin embargo, esta necesidad se hace cada vez más patente también en el ganado extensivo, aunque los problemas son diferentes y afectan también de un modo distinto al rendimiento del rebaño.

    El principal motivo de preocupación en el ganado extensivo son los toros sementales; son animales de un importante valor económico y, en general, con unas cualidades genéticas superiores respecto a su rebaño. También se comienzan a tener en cuenta estos problemas en las vacas, aunque su menor valor económico y las dificultades de manejo en muchos de los casos, hacen que se les preste una menor atención.

    En cualquier caso, el aumento de estos problemas en el campo está ligado a la incorporación en las ganaderías de razas seleccionadas para una mayor producción cárnica, pero menos rústicas y por lo tanto menos adaptadas a nuestro ecosistema y nuestras condiciones de explotación; además, en el proceso de selección, quizás no se ha prestado la suficiente atención a la conformación de los animales, lo que probablemente ha contribuido a la aparición y agravamiento de estos problemas; así un toro con problemas en sus extremidades, y por ende en sus pies tendrá dificultades para seguir al rebaño o para cubrir las vacas, tarea que a veces les resulta imposible como consecuencia del dolor, lo que repercute directamente en retrasos de las parideras, vacas vacías y, en el peor de los casos, la necesidad de una inversión adicional en un nuevo semental. En el caso de las vacas sucede algo parecido, más acentuado hacia el final de la gestación cuando más cargadas de peso se encuentran, y aunque esto no va impedir el parto, sí puede dificultarlo, pero sobre todo hará más difícil la cubrición al no poder aguantar con el peso del toro y puede suponer un descenso en la producción lechera, la que a su vez repercutirá en una peor condición del ternero que está criando. En estas circunstancias, con suerte, si no se pone remedio, la vaca llegará al final de la crianza del ternero y, en última instancia, será eliminada del rebaño.

  • En lo referente a los problemas más comunes en los toros, la mayoría de los procesos podales son consecuencia de problemas en la nutrición; así, curiosamente suelen afectar con mayor asiduidad e intensidad a las ganaderías de quienes mayores cuidados dispensan a sus toros, de tal manera que, en su intento por mantenerlos en un buen estado de carnes, sobre todo en los casos en los que los separan de las vacas durante ciertos periodos de tiempo, los alimentan con piensos excesivamente energéticos, generalmente pensados para animales de cebo; estos errores en la alimentación suelen traer asociados problemas de disbiosis ruminal que acaban desembocando en infosuras, mal llamadas laminitis, agudas o crónicas, y en enfermedades articulares, ambos procesos idénticos a los que con frecuencia aparecen dentro de los cebaderos, en definitiva cojeras.

  • Estas situaciones, en determinadas circunstancias, pueden verse también en las vacas, si bien son casos que aparecen esporádicamente.

    En otro orden de cosas, es frecuente, tanto en toros como en vacas, que aparezcan úlceras localizadas preferentemente en los talones, aunque pueden estar en cualquier localización de la suela de la pezuña; por su parte, las dobles suelas, frecuentes en vacuno lechero, son esporádicas en el ganado extensivo de carne.

    Otro problema, importante por su frecuencia, son los animales con una conformación y aplomos defectuosos, que ocasionan crecimientos anómalos  o irregulares de las pezuñas, los que a su vez acentúan más el defecto inicial, dando lugar de nuevo a que la pezuña crezca más deforme aún; estableciéndose así un círculo vicioso que, si no se ataja a tiempo, condenará al ganadero a no tener más opción que intentar paliar el problema controlándolo con arreglos periódicos de pezuñas, pues no será posible hacer que desaparezca o se solucione definitivamente y en los casos más complicados, acabará con el animal en el matadero.

  • Un capítulo aparte merecen los toros de lidia; muchos de los problemas son debidos de nuevo a la alimentación de ahí que no suelan afectar a animales jóvenes que se lidien en novilladas, sino a los destinados a corridas de toros. Las exigencias de algunas plazas en cuanto a la presentación de los animales, hace que la última fase de la alimentación de los mismos sea más intensa y abundante, lo que da lugar a la aparición de problemas similares a los que con frecuencia afectan a los cebaderos y que ya fueron comentados anteriormente: infosuras, enfermedades articulares,… que acaban como es de esperar en cojeras de mayor o menor magnitud.

  • Un problema, también frecuente y de más difícil manejo, es el de los malos aplomos heredados y fijados por la consanguinidad de algunas familias dentro de diversas ganaderías. Las correcciones ortopédicas pueden ayudar a paliar o incluso resolver los problemas en un individuo, pero si estos son de base genética, la única solución recomendable es la selección a partir de los ejemplares bien conformados y la eliminación de los defectuosos, cuestión que, por diferentes razones, no suele ser fácil.

    Finalmente, y sin ánimo de emular a D. Pero Grullo, como siempre, en lo que a sanidad se refiere, la prevención es la mejor de las herramientas y, normalmente, la  opción más barata; así actuar ante el menor indicio de un problema o mejor, antes de que éste aparezca, va a suponer cortar el mal de raíz antes de que tenga consecuencias inmediatas, pero además evitará otras aún peores a medio y largo plazo; sin embargo, una vez que el problema se ha instaurado, la corrección del mismo, cuando ésta es posible, va a poder salvaguardar el valor económico del animal o, en su caso, la producción y  el bienestar de éste y, si se trata de una vaca madre, el de su ternero, pero en ningún caso el rendimiento económico esperable de un animal sano de similares características, ni aún el de la ganadería como unidad de producción.

  • Detalle del recorte de pezuñas

    En resumen, los cuidados del pie del ganado vacuno explotado en régimen extensivo son vitales para el mantenimiento del bienestar y rendimiento de los individuos con problemas, la sanidad del rebaño y la rentabilidad económica de la explotación.

    Agradezco al Doctor Jesús Sánchez García, del Departamento de Medicina, Cirugía y Anatomía Veterinaria de la Universidad de León, sus enseñanzas y revisión de este artículo.